La realeza aceptó al padre de Máxima

cumpleaños número 40 del príncipe Guillermo de Holanda

En el cumpleaños número 40 del príncipe Guillermo de Holanda

Todo lo que tarda, llega, aunque sea cuatro meses después. Guillermo de Orange debía festejar sus cuarenta años el pasado 27 de abril. Pero debido a problemas de salud de su tercera hija, la princesa Ariana (cuatro meses y medio), hospitalizada en ese entonces por una infección respiratoria, se fue retrasando la fecha. Hasta que el s

ábado 1° de septiembre, su mujer, la princesa argentina Máxima Zorreguieta (36), sus hijas –Amalia (3), Alexia (2) y Ariana- y su madre, la Reina Beatriz (69), le organizaron la postergada fiesta de cumpleaños en el palacio Het Loo, de Apeldoorn. Ante no más de treinta selectos invitados, entre ellos el padre de Máxima, Jorge Zorreguieta, la elegancia y el buen gusto de la nobleza europea le dieron brillo a la fiesta.

El cumpleaños del heredero holandés comenzó con su llamativa llegada en un carruaje de época. Acompañado por su esposa argentina, y con su hija menor en brazos, Guillermo festejó la ocurrencia con una amplia sonrisa. Y no dejó de sentirse admirado por el look de Máxima, reluciente con un vestido strapless de color fucsia, cintura drapeada y volados en la falda, además de cabello recogido y destacado collar. Pero las grandes protagonistas de la jornada fueron sus hijas, tres muñequitas rubias vestidas con soleritos de algodón rosado que les regaló la abuela materna, María del Carmen Carricart. Las dos más grandes, vestiditas iguales, deleitaron a sus abuelos y le pusieron un inigualable touch infantil a la celebración.

Como quedó dicho, la asistencia del padre de Máxima fue una reivindicación para los Zorreguieta. Y un verdadero triunfo de Máxima, quien tanto insistió para que su padre sea aceptado por los Orange. Cabe recordar que Jorge no pudo presenciar el casamiento de su hija, en febrero de 2002, por determinación de la Familia Real holandesa. Limadas las diferencias, el ex Secretario de Agricultura y futuro presidente de la Copal (Coordinadora de la industria de productos alimenticios), fue bienvenido en Holanda. También estuvo en Apeldoorn uno de los hermanos de Máxima, Martín Zorreguieta, quien viajó especialmente desde Villa La Angostura, donde reside, para no perderse el cumpleaños de su cuñado.

Las familias reales de las principales casas europeas asistieron al festejo de Guillermo. Una de las parejas más atractivas fue la de Felipe de Borbón (de smoking negro) con Letizia Ortiz, paquetísima con una falda de tul en color marfil y paillettes gris plata, que complementó con largos pendientes de perlas y brillantes, carterita de cristales, y un brazalete de platino y diamantes. Recién llegados de sus vacaciones en Mallorca, los acompañaron la infanta Cristina (diseño rojo de un solo tirante) e Iñaki Urdangarín. La comitiva española se completó con la ex modelo Rosario Nadal (vestido Valentino en tonos tierra), siempre al lado de su marido, el príncipe Kyril de Bulgaria.

Además de los Príncipes de Asturias y los Duques de Palma, hubo más representantes de la nobleza. Por ejemplo, el príncipe Haakon, de Noruega, con su esposa, la princesa Mette-Marit (vestido marfil de talle imperio con bordados en piedra y cinta de terciopelo negro bajo el pecho), la heredera a la corona sueca, Victoria, muy sexy con un modelo en tono chocolate y breteles cruzados, los príncipes Felipe y Matilde de Bélgica, y Eduardo de Inglaterra con Sophie Rhys-Jones, de colorida creación estampada en marrones y azules. Párrafo aparte merece la Reina Beatriz, sobre quien recaen nuevamente las versiones que está próxima a abdicar. La soberana eligió un conjunto de falda y chaqueta en color bordeaux, bordado en paillettes y con volados plisados en mangas y cuello.

Fiel a las costumbres de la gastronomía holandesa, el menú se basó en platos elaborados sobre la base de exquisitos quesos, verduras, y pescados ahumados. Pero antes de la comida hubo tiempo para armar una gran foto oficial con los invitados, en la escalinata del palacio. La Reina Beatriz presidió el acto y se ubicó al lado de su hijo y su nuera, con quien se lleva de maravillas. De todos los protagonistas se destacó la altura del príncipe Felipe, quien se ubicó en el centro del retrato.

Los rumores sobre el posible alejamiento de Beatriz del trono fueron uno de los temas de conversación. Durante la fiesta, la reina deslizó que quiere acondicionar el castillo de Drakensteyn para poder habitarlo con mayor frecuencia de la que lo hizo en los últimos años. Este dato, sumado a que en mayo del año próximo cumplirá setenta años, alimentan las especulaciones y acercan a su hijo al trono. Y no son pocos los que ya ven con buenos ojos a Máxima Zorreguieta como futura reina.

Fuente: Caras

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